La Vargastejada
Teatro de Ficstoria
Casa de Fu

Visita al Observatorio Astronómico Nacional, sede histórica. Trabajo de campo para el montaje de la obra ficstórica LACAYOS del ciclo sobre T C de Mosquera. 4 de junio de 2026.










Bogotá, 6 de junio de 2026
Señores
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
L. C.
La “Vargastejada Teatro de Ficstoria” visitó la sede histórica del Observatorio Astronómico Nacional (OAN), el cuatro de junio de 2026 en horas de la tarde, para conocer el lugar donde transcurre la acción de su próximo montaje teatral. Llegamos a la octava con octava a las dos de la tarde de acuerdo con los permisos que nos había otorgado la Universidad Nacional días atrás y cruzamos sin inconveniente los filtros de ingreso a la casa de Nariño, en cuyos jardines quedó incluido el Observatorio.
Después de la visita, en la que contamos con un guía calificado e inteligente, podemos afirmar que el templo de Urania, catedral de Mutis y Caldas y de varios otros que construyeron una tradición de conocimiento cierta, aunque refutable, aún sobrevive. Arquitectura pertinaz la de este singular edificio octogonal, resistió las guerras viles del XIX y las ruines del XX, incluidos el mortal desprecio y la ignorancia de patriarcas políticos y militares, las jocundas modas culturales, las arrogancias científicas y financieras, el desdén de la población obnubilada.
La república que se soportaba en sus ocho paredes y miraba la realidad y su destino por sus trece ventanas, paulatinamente ciegas, dejó de lado el observatorio, lo despreció y lo olvido, arrinconado entre la creciente majestad del ejecutivo y la codiciosa pereza del legislativo. No fueron suficientes los Liévanos, Garavitos y De Greif, para restituirle su prestancia. Con lacónico utilitarismo fue puesto en condición de bodega para el inevitable comadreo de la guardia presidencial hace más de veinte años.
Sin embargo, los techos abovedados que caracterizan la habitación del astrónomo y la cámara stellata, atraparon en el eco las memorias de más de dos siglos de historia, que hoy reclaman ser escuchadas, para emprender una nueva ilustración de las conciencias de los ciudadanos del futuro.
“Por acá pasaron los grandes sueños, las grandes luchas, las mayores empresas, los más poderosos conflictos”, pudimos inferir de las palabras del guía, en el ámbito de muebles y objetos memoriosos atesorados por él mismo. “Por estas ventanas ingresaron el retumbar de los cañones y la grandilocuencia de los discursos, la soledad del poder y el desvelo de la impotencia, las carcajadas de los funcionarios, el terror de los perseguidos, la rabia de los derrotados, el silencio de las masas anodinas, el clamor de los reclamos valerosos, las angustias del desfile de mendigos y anhelantes.”
Incluso el interés por el conocimiento, la curiosidad por la historia y los anhelos de futuro, están grabados en este dispositivo, en esta nave del tiempo incrustada en el patio de la fantasmagórica expedición botánica, hoy jardín de variados pisos térmicos, sembrado en sus alrededores por nuestro guía; una especie de Virgilio artesanal que nos condujo por la historia de la patria, escalón a escalón, hasta llegar a la azotea donde intentaron matar a Tomás Cipriano de Mosquera en su cautiverio, como cuenta la obra de teatro ficstórico “Lacayos”, que estrenaremos en septiembre.
Según fuimos informados, pronto cerrarán temporalmente el OAN, para emprender una restauración parcial. Ojalá mejoren las condiciones de ese bien patrimonial imprescindible, porque hace tiempo estamos apercibidos de que, muchas veces, vale más el compromiso de una persona que las buenas intenciones de toda una institución.
Agradecemos infinitamente a la Universidad Nacional de Colombia todos los esfuerzos que realice para preservar nuestro histórico observatorio, con vista hacia el futuro.
CAMILO RAMÍREZ TRIANA
Teatro de Ficstoria Vargastejada.
Bogotá 6 de junio de 2026