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BALANCE Y PRONÓSTICO IV Temporada de Teatro Cercano y Ficstórico, Teatro Vargastejada Casa de Fu marzo abril de 2024

Actualizado: 4 may




1- Prolegómenos

Sabíamos de antemano que la temporada iba a ocurrir, con o sin dinero. Presentamos propuesta al programa distrital de estímulos Es Cultura Local para no perder la costumbre y ganamos. Como una rifa. En el proyecto intentamos que fuera lo que ya íbamos a hacer sin el estímulo, pero tuvimos que ajustarnos a las fechas y los rubros establecidos. Cuando se anunció nos alegramos, aunque quedamos en manos de una ‘mentora’. Nada bueno, pensamos, y así fue y no fue.

La IV Temporada de Teatro Cercano y Ficstórico se llevó a cabo partiendo de la planeación: fechas, obras de nuestro repertorio ficstórico, grupos invitados, ensayos, técnica, espacio, alimentación, alojamiento, difusión, personas invitadas, espectadores en colegios, universidades, público general, registros, transmisiones, planillas, informe oficial y las phinanzas.

La relación con “Es Cultura Local” favoreció la participación y le dio peso a la convocatoria, no solo por el apoyo económico exiguo, también por el reconocimiento institucional. No es accidental; el reconocimiento moral de las instituciones del sector pesa mucho en la opinión general. Los grupos más curtidos se presentan a sí mismos con los premios e invitaciones que han recibido. Los artistas se ven estimulados cuando son reconocidos.

No es cómodo marchar a contracorriente. La marginalidad conduce al silencio. Así, la contracultura ha terminado remando a favor del éxito y las ventas, como algunos movimientos Underground de los años sesenta y setenta. Pero ello no legitima el conservadurismo político en la cultura, ni la comunión con sus valores tradicionales, la injusticia social imperante, y menos aún, la obediencia y el respeto ciego de las normas burocráticas que los materializan.

En medio de las tensiones generadas por la nueva condición de ‘estimulados’, la programación general se definió oportunamente y, al mismo tiempo, la distribución interna del recurso. El cuadro de Phinanzas no es una doble contabilidad; es la manera como intentamos reconocer los distintos trabajos y costos que implica una temporada cercana en el teatro Vargas Fu, cosa muy distinta a lo que se imagina desde afuera.

Cómo hay plata, se ‘valora económicamente’ el trabajo y las cosas. No es fácil pagar la creación; la Vargas Fu tiene un modelo que intenta visualizar el valor que da a cada desempeño, el tiempo que implica y la equivalencia de las cosas, los espacios, los equipos, su funcionamiento, para poner todo en relación y determinar las proporciones, los porcentajes del total y los montos que se les destinan. Eventualmente, cada vez menos, manejamos la noción de amortización de la deuda, heredada de la empresa agropecuaria o cultural, para arrancar y mantener un montaje con las cuentas claras, como si fuera maquinaria, que lo es cada vez menos.




2- La divulgación

El diseño es un trabajo en el que se concreta la planeación y se aterrizan los propósitos. Hay un compromiso que se adquiere, desde el contenido y la forma, con el público y en esta oportunidad con la institución. Mucho se dice con el color, los tipos, las imágenes, los textos y no basta con estar a la moda, ni ser excitantes; se trata de informar no de defraudar. Mejor, de prever, de relatar lo que va a ocurrir de manera sucinta, sugerente y anticipada.

Todo ello se manifiesta en el diseño de las piezas de difusión, que se dejaron elaboradas para iniciar. Piezas individuales de publicidad para cada semana, y pieza general con la programación íntegra. Los grandes festivales han luchado con los diseños de una programación general, por la cantidad de eventos, grupos, personas, fechas, horas y lugares. Para nosotros es más sencillo, pero no está exento de debates y dificultades que hemos venido sorteando.

Con el propósito de provocar, se hicieron piezas de expectativa para reponer el tema de la ficstoria y sobre todo de lo ‘cercano’ en las redes. Principalmente verbales, como “Lo grave es que el pasado no está atrás…”, seguro nos faltó imagen, movimiento. “Solo acércate” inició la publicidad y recordamos que en ella se ha jugado mucho de las manifestaciones más destacadas del lenguaje de estos tiempos, pero también que puede ser una engañifa y una forma de conducir y de manipular.

Ha de decirse que el inconveniente estuvo en la respuesta de los encargados de aprobar la publicidad, que se demoraron bastante. El trámite político en el cambio de administración, pensamos, pero nunca se supo por qué se demoraron en hacerlo y más allá, por qué tendrían que aprobarlas… No es obvio. La platica no es de la administración, es de los contribuyentes que valoran la cultura y cuando los funcionarios se atraviesan lo dificultan todo.

En todo caso lo que no se anuncia no se ve(nde) y la ejecución oportuna y cualificada de la difusión es la clave, cuando hay algo de verdad... Un corto video de expectativa, al parecer, cautivó más en las redes que todos los slogans. La imagen en movimiento, los rostros, la alegría. La temporada es una fiesta, pero aún no es un festival, aunque ya parece. La diferencia está en la frecuencia del contacto, la cotidianidad o la ruptura del tiempo normal. Nadie quiere la normalidad, lo habitual es más bien aburrido. Hay que romper, salir de la realidad que oprime, del trabajo y el agotamiento. La cotidianidad no incluye el teatro, es cierto, es nuestra realidad.

Utilizamos medios digitales, audiovisuales, sonoros e impresos para la información, divulgación, comunicación de la IV. La información al público se realizó a través de las redes de la “Vargastejada Fu”, aunque fueron aprobados tarde por Es Cultura Local. Incluyeron:

Campaña de expectativa, afiche de la temporada, programación general y piezas semanales para las seis obras que se presentaron, para el Foro y el Concierto realizados.

En lo audiovisual: reel para Facebook e Instagram anunciando la temporada; algunos videos cortos que invitaban a las obras.

Impresión de afiches, programaciones y volantes con la programación general, distribuidos en colegios y universidades aliados: Escuela Nacional de Comercio y Centro educativo Libertad del CEAL, de la localidad Candelaria, y la IED Francisco de Paula Santander de la localidad de Bosa; Universidad Distrital semillero TYMH FAASAB.

También se llevó información impresa a universidades del centro histórico: CUN, Universidad Autónoma, la Gran Colombia y se envió invitación digital a las Universidades del Rosario, Externado de Colombia, los Andes y la Salle.

La organización de iniciativas para la paz “Memorias Colombia” para víctimas desplazadas del conflicto, difundió la temporada en sus redes e invitó a sus miembros y amigos a participar, desde su tienda de artesanías y emprendimientos.

En medios se promovió la Temporada en “City TV”; portal de internet “Kiosko Teatral”; revista cultural “Quira”. Por WhatsApp se usaron los grupos de difusión de la VargasFu y sus integrantes.

En el informe final concluimos con premura, como verdad a medias, para la institución: “Luego de concluida la temporada podemos afirmar que el objetivo de Es Cultura Local 4.0[1] se cumplió, con la realización de nuestra IV Temporada, dada la asistencia y participación cualificadas de público joven y adulto en las condiciones destacadas de nuestro espacio “cercano”, y la dinámica poderosa que generó en el equipo de la VargasFu, que se estabiliza y proyecta definitivamente en el sector.”

“En relación con la estrategia de divulgación planteada, sigue siendo el mecanismo más importante para captar espectadores jóvenes la relación directa con los colegios y universidades, a través de profesores comprometidos con el proyecto. La estabilización y continuidad de la relación con los amigos de la Ficstoria, espectadores tradicionales, depende no solo de la difusión sino de la continuidad, renovación y creatividad de las propuestas del Teatro Vargas Fu.




3- Los Aliados

IED Francisco de Paula Santander; de la localidad de Bosa es el colegio desde donde vinieron las y los jóvenes espectadores a participar en la IV Temporada. Los acuerdos que logró Jonatan Camero, profesor del colegio, pero también actor, investigador, fundador de la VargasFu, con directivas, padres de familia y estudiantes, resultaron un puente abierto y permanente para el público. La profesora Angélica, de teatro del mismo colegio, actriz, y gestora, nos acompañó y apoyó decidida casi hasta el final...

Colegio Escuela Nacional de Comercio ESNALCO (IED); ubicada en el barrio Egipto, en esta institución, la contabilidad y el comercio tuvieron sus inicios en Colombia. Cuenta con más de 100 años de historia y reconocimiento. Muchachos y muchachas iniciaron su asistencia con ímpetu que fue decayendo a medida que avanzaba la temporada. El coordinador y algunos profesores apoyaron, pero nos hizo falta presencia permanente.

Memorias Colombia; un colectivo social integrado por víctimas del conflicto, sobrevivientes y firmantes de paz, quienes emprenden con productos o artesanías que construyen paz. El vínculo afectivo no fue efectivo; se nos disolvió a poco de empezar. No logramos atraerlos a pesar del esfuerzo de gestión de Paola su representante.

Semillero TYMH; origen ya lejano y aliado tradicional del Teatro Vargastejada, inició en 2010 los estudios sobre el teatro de ficción histórica en artes escénicas de la facultad de artes de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Nunca ha sido multitudinario. Sus integrantes actuales, y los integrantes históricos del TYMH, son espectadores amigos de la VargasFu.

Amigos de la Ficstoria: amigos espectadores que se han mantenido interesados en este proyecto desde sus orígenes, de quienes hemos aprendido mucho a lo largo del tiempo. Nos acompañaron más de corazón esta vez, lo sabemos, pero ya han visto nuestro repertorio e invitado a sus amigos anteriormente. Cómo mantener vivo ese estrecho vínculo… En esta ocasión el grupo invitado, los títeres… También la reflexión, las publicaciones. Los estrenos… El teatro; lo que hay que hacer es teatro.

Amigos de los grupos: los grupos invitados siempre atraen un público que los conoce y acompaña; empero muy poco logramos que asistan a otras obras de la temporada.

Espectadores virtuales: a través de Facebook no solo los días de las presentaciones, sino posteriormente, como visualizaciones que siguen haciéndose de las obras, conversatorios, Foro y Concierto de la Temporada. Nunca como para los “En Vivo Virtual” del tiempo de la pandemia, que quisiéramos restaurar.

Programa CREA: del Distrito Capital, vincula a las artes amplios sectores de población que no accederían a la oferta comercial de teatro. Beatriz Espinoza, artista formadora de esa institución, pero también actriz, gestora, fundadora de la VargasFu, logra que personas del CREA asistan a la temporada cercana. El puente está abierto, hay que ampliar el movimiento y mantenerlo.

FESTIBIENAL: festival de teatro aliado de la Vargastejada Casa de Fu, que se realiza en Bogotá cada dos años por Semana Santa y que este año coincidió durante una semana con nuestra Temporada. Nos invitó bien y estuvo pendiente. Publicidad, cash y público. No obstante, no nos invitan ya del alternativo FESTA y nosotros desatendimos al ESE.




4- Los espectadores

Los jóvenes asistieron desde sus colegios, pero no logramos que repitieran, lo cual no es necesariamente un desacierto. Su venida depende de muchos factores. Por ejemplo, a las dos últimas funciones muchos llegaron tarde y no pudieron entrar. Venían principalmente de barrios lejanos y no es fácil llegar a Fu.

Los adultos asistieron. En las fotos de público se ven: amigos de la ficstoria; amigos de los grupos; estudiantes, compañeros, amigos de actores y actrices; gente de teatro, del semillero, de grupos; algunos pocos atraídos por la publicidad; un par de turistas desprevenidos; profesores de los colegios invitados; algún vecino.

Siempre es un debate: con los estudiantes, escoger si pueden repetir o no; con la llegada, si hay que iniciar temprano o esperar; con el aforo, cupo o sobrecupo; con la divulgación, oportuna o adecuada; con el precio de entrada, cara, barata, entrada libre, aporte voluntario; con el ensayo… Entre el rigor y la laxitud, la cantidad y la cualidad: ni negligentes, ni mezquinos, ni indolentes. El teatro nunca es obligado.

No parece ser una maravilla, pero es nuestro público. Hay variedad etaria, de profesiones, sectores sociales, estratos, intereses, gustos y disgustos. No se cuentan por miles, pero no son un número insignificante; significan y no son un número. Son personas, son los espectadores de la ficstoria, los que la hacen en verdad y no el blanco de ningún disparo, que esto es ARTE y no muerte.




5- Los Impactos (Tomado del informe oficial)

En Colombia no podemos morir sin hablar de impactos, ni vivir tampoco. Los impactos son múltiples y se infieren tanto en el que ejecuta como en los ejecutados, en el territorio táctico y en la capacidad de sobrevivencia. Lenguaje mortífero, con ejecuciones, informes y evaluaciones estratégicas. Tomamos el término del formato para justificar el apoyo recibido. La cultura parece un campo de combate en el que sobreviven unos pocos y triunfan los elegidos. Y lo es, de forma que en esta acción bélico teatral impactamos, según el informe, de la siguiente manera:

"En el ejecutor

La realización de la IV Temporada de Teatro Cercano y Ficstórico potencia la creación ficstórica y contribuye a su divulgación. Fortalece los vínculos entre los integrantes y con sus espectadores, afianza los mecanismos y procedimientos de convocatoria, de circulación y proyección del teatro con referencia histórica que hacemos.

Presentar las creaciones teatrales de carácter ficstórico que hemos hecho en 10 años de existencia de la Varagastejada, renueva su vigencia, amplía y profundiza la relación con espectadores con criterio, interesados en este teatro.

La participación en la temporada de grupos amigos, como el TICH de Manizales, fortalece la posibilidad de establecer una red solidaria de grupos de teatro que favorezca la proyección y el intercambio de conceptos y estrategias. De igual forma la realización del concierto musical abre la posibilidad de vincular la música al espacio.

El Teatro Cercano que descubrimos en nuestra nueva sede, del barrio Egipto, comprueba sus calidades de concentración, amplificación, atención y potenciación de la escucha y comunicación en relación con el espectador.

La Temporada afianza el espacio como una posibilidad para espectadores interesados en una expresión singular, no masiva, comprometida con la sociedad, la historia y la memoria compartida, a través de la ficción histórica."

"En el territorio

La asistencia de espectadores a las obras presentadas y a los 11 conversatorios realizados, todo registrado y transmitido por Facebook, así como el Foro sobre Tecnología y Teatro y el concierto de Guasca Urbana llevados a cabo, nos demostraron que el proyecto Ficstórico cuenta con la anuencia y el interés de distintos sectores sociales.

La noción de Teatro Cercano, además de la intimidad, se abre a la proximidad en cuanto a los orígenes, los lenguajes y los intereses de un público que no es cliente pasivo, sino que está llamado a convertirse en interlocutor propositivo en la construcción de un conocimiento y unas referencias a la historia del territorio social compartido.

Esta IV Temporada, construyó referentes para la cultura y cumplió funciones en relación con la memoria y la identidad, planteándose en contravía de la banalidad imperante y de los lugares comunes de la política o la emoción estandarizada, explorando nuevos temas y lenguajes diversos, a partir del estudio crítico de la historia, la revaloración de la palabra del actor como fundante de un cuerpo escénico significativo, y el encuentro con el público como interlocutor no masificado que fundamenta el hecho escénico."

"En la sostenibilidad

La invitación a estudiantes de colegio a través de directivas y profesores comprometidos con la cultura parece ser camino fundamental en el propósito explícito de garantizar la sostenibilidad de la propuesta en el corto y mediano plazo.

De igual forma la divulgación organizada y oportuna a través de las redes y los medios, así como el cumplimiento de la programación, permiten la credibilidad y el compromiso de los espectadores en el mediano plazo.

La continuidad de la presencia del teatro Vargastejada Casa de Fu en la cartelera y la insistencia en su cualidad como ficstórico y cercano, en un sitio asequible y singular, no masificante, personalizado, acogedor y agradable, hace posible la continuidad y profundidad de este proyecto en el largo plazo.

Todo ello potencia en un círculo virtuoso la cualidad dramatúrgica, actoral y de puesta en escena de nuestro teatro, lo que constituye el secreto verdadero de la continuidad de un proyecto teatral."




6- Los acontecimientos

Se presentaron ocho obras, un foro y un concierto en nueve semanas, desde el 1º de marzo hasta el 27 de abril. Poco más de dos meses de temporada, con el repertorio de la VARGAS-FU y dos grupos invitados, el TICH y TIRONETA. 19 funciones en total; doce de la VargasFu, dos de TICH, tres de Tironeta, un foro y un concierto.

El cálculo de asistentes se puede ver contra planillas, pero si se calculan quince espectadores en promedio, (hubo dos funciones de 28, concierto y segunda de Curandero, así como una función con un espectador, la primera de Curandero; Michels siempre extremista) pueden haber asistido a la IV Temporada de Teatro Cercano y Ficstórico, alrededor de 285 espectadores.

Número sorprendente en cualquier sentido. Talvez nunca, que yo recuerde, habíamos hecho un cálculo como este. ¡Casi trecientas personas! Que responsabilidad inmensa, que opción portentosa de encuentro e intercambio, de conocimiento.

El Teatro Libre Centro, creo, es para doscientos, el Jorge Eliecer debe estar como para ochocientos. Este hace en una noche lo que nosotros en seis meses de temporada continua. Está bien así, así es. No es posible decir con seguridad lo que pasa en el público y lo que implica en las personas asistir a uno u otro teatro. En todo caso la televisión “impacta” varios millones de televidentes en una noche. Es evidente que la cualidad es la opción para el teatro, con aforo de ochocientos o de veintiocho. La diferencia está precisamente ahí, porque entre 28 y 800 caben muchos interrogantes.

Las funciones, conversatorios, presentaciones de invitados, foro, concierto y las evaluaciones periódicas se llevaron a cabo según lo planeado y el público fluyó con mayor abundancia que en temporadas pasadas. Es posible que la “Entrada libre” haya atraído público que no habría podido asistir pagando bono de apoyo. Nos preguntamos además sobre la opción de cobrar una entrada moderada, de forma que el público aporte también directamente a la sostenibilidad de esta manifestación artística.

La semana santa llegó y desordenó el panorama teatral con los varios festivales que se hicieron en la ciudad. Por fortuna uno de ellos, el FESTIBIENAL, es aliado tradicional de la Vargastejada y apoyó la realización de las funciones durante dicho periodo.

Por momentos decaía la energía del grupo. No obstante, al ver las obras y dialogar con los espectadores al cabo de cada función, el ánima vuelve al cuerpo, el hálito se recobra y todo parece oportuno, atractivo y sin errores. La presencia decidida de los integrantes de la Vargas Fu logra que la actividad se lleve a cabo en los mejores términos. No obstante, hay que decirlo, los costos que implica una temporada como esta aun no llegan a manifestarse cabalmente; el pago a los artistas es mínimo, al igual que para gestores y técnicos, los costos logísticos se cubren solo parcialmente. La garantía de sostenibilidad sigue estando en el deseo y la capacidad de los creadores.

Esperamos, en futuras ocasiones, llegar a un equilibrio económico real, sin perder la capacidad de creación autónoma, de relación directa con los espectadores, de crítica independiente, de iniciativa lúdica, y contar igual, para la V Temporada de Teatro Cercano y Ficstórico, con el apoyo de “Es Cultura Local”.




7 - Las obras

Primero fue LA RECUA CHICA. Cuando la pienso, pienso en Las Convulsiones… La Recua es chica porque Caldas era comerciante chico y es divertida porque contrasta arrieros con sabios. Está llena de groserías que nos liberan y divierten, y el público no se queja, es decir que siente lo mismo. Al final pareciera haber sorpresa por la presentación del sabio en circunstancias tan extrañas, pero no es muy importante. Hay otras cosas que están por decir y que tienen que ver con el teatro, con la algarabía y el júbilo que los actores transmiten a sus personajes.

Ha de haber cosas que no se dicen en un conversatorio; perderían su magia. Consabidos consentidos que tienen que ver con la alegría en este caso, con la desacralización del héroe, talvez. Creo que a todos nos gustó esta vez ver a “Franco” tan ‘avispao’, haciendo sus observancias y recogiendo sus arañas y a todos nos gusta la machura de “Lobo el arriero”, lo “vergaja de La Chuquina”, lo bobalicón de “Camilito el hermano”.

Ese es el gusto de esta obra y en sus dos funciones de temporada apareció clarito. Creo que siempre se pueden leer otras cosas. Algún espectador en un tiempo lejano se preocupaba de si Caldas vendía o no estropajos; estaba en su derecho. Lo malo sería que lo nombraran curador de IDARTES. Es ahí, en el poder que administra el estado donde está el problema. Y como la obra nos mira con el lente deformado de la ficstoria, es ahí, en las relaciones de poder que se dibujan entre los viajeros de la Recua, donde está el gusto y el humor y la diversión. Ahí, cuando se alcanza a ver como el patrón le gana de cuento al alcalde y a su soldadito, el hermano medra del trabajo de Franco Caldas y la criada y el arriero se dan maña para darse gusto, ladinos y maliciosos, a expensas del comerciante sabio; ahí, en eso que parece convulsión, comedia ligerita, donde está lo que no se alcanza a decir del todo en lo conversatorios.




Luego vino LA CASA DEL MOLINO. Aquí se trata de cómo la memoria del cimarrón, del ex esclavo, le gana a la del aristócrata. Entonces ver a “Bernabé” volteando el intento del joven patrón, del sobrino del sabio, del dueñito de la tierra; y ver como el otro, el jovencito atrevido se defiende y patalea, es un gusto. Incluso llegan a los puños, digo, a las armas, los palos y la espada. Y ver como aparece la otra verdad, la que se oculta y como se contrasta con la oficial y la desguaza, eso es lo que vale la pena en el Molino.

En el espacio de la Casa de Fu crece un molino que nadie espera y forma parte del encanto del teatro. Así como al final el rodar de la piedra sorprende y el viejo lo vuelve leyenda del territorio, la muerte del sabio se transforma en leyenda que corrige la imagen sempiterna del prócer impoluto, intachable, indubitable; deshace un mito, pero levanta otro, rompe una estatua, pero yergue el relato de la muerte de un sabio humano, desde la mirada humana del delator, del que sostiene otra mirada, del que tiene otra verdad.

Ver como el negro perrerista, curado de espantos, le muestra la salida al desplumado patojo, es la maravilla. Es que más sabe el diablo por viejo… y no es que el muchacho no tenga diablo, es que el viejo lo maneja de hace tiempo y conoce esa historia de primera mano, como que es su propio recuerdo y no el destilado de libro que se argumenta en la autoridad de una tradición, sustento escrito de la propiedad que la sostiene.




Aparecieron después los CORTEJOS DE BRUJA, que repitieron cerrando temporada. Cortejos es la magia del teatro, de la convención, de los objetos que se transforman para significar. La cámara ardiente y la máscara son la muerte; un vestido campesino, la juventud; agujas y lana, la sumisión; la voz hace la niñez; los bombones, la tentación; el vestido azul es la plenitud; el velo, la silla y la camándula, son la mirada del pueblo; el tronco es un jardín; el anillo, rebeldía; la muñeca Nené, malogro, descendencia de íncubo; el visón es madurez; la maleta, universo privado; los vegetales, el campo; las cositas de la maleta, la casa; el bolero es sublimación; Esteban es un Gólem; el baile, paso amoroso por la vida. Y de nuevo la cámara ardiente, la máscara y el machete, que los convierte en Baubo, son ahora el espectro de lo femenino que asombra al mundo.

Y todo ello, la historia de una bruja, solo una mujer, en la primera mitad del siglo XX, en un territorio ampliado que puede ser Latinoamérica, por el bolero, la persecución moral y la rebeldía que logra vivir. ¿Podría decirse que no pasa nada? Talvez; depende de lo que se espere que pase, de lo que el espectador ande buscando. Hemos tenido en Cortejos público excepcional, lectores avezados, críticos poderosos, plácidos mirones, voyeristas estupendos, aburridos preceptistas, de uno y otro sexo. Lo que no hemos logrado es que alguno se decida a sacar punta a su lápiz y escriba. Ese acto sexual de penetrar en la selva del sentido de un teatro que requiere que lo magreen, que lo acaricien con la mirada y lo estrujen con la palabra. Un teatro en busca del espectador, hembra, macho, híbrido, que lo fecunde.




Entonces llegó YUMA, el río del país, y con ella la tempestad de dos funciones incomparables. Hay noches que son como tormentas, con relámpagos y fuego, y noches que son líquido paciente deslizándose por el valle silencioso. Yuma es así. Una de esas noches salieron centellas de la pequeña sala donde recreamos la columna que vertebra el país. Los cuerpos eran chispas que encendían los pajonales, las palabras humo que ocultaba el extendido cañón. La otra fue pedregosa, robusta y volátil a la vez. Yuma es así, pero el río siempre corre y el encuentro de esos dos hombres, llevados de las aguas a cumplir sus destinos enfrentados, siempre ocurre.

Y el público lo percibe con claridad, seguro. Los episodios de ese viaje se perfilan ante sus sentidos aguzados. Se transforma la nada en remolino, en ribera, en tempestad, en cantos de muerto, en luciérnagas, en ciudades fugitivas, en espantos, en el fluir de un embate. La convención es muy eficaz, los cuerpos excelsos, el relato brillante, el acontecer emotivo descollante. La desconfianza sigue volviéndose muerte en aquella relación imposible pero cierta, entre el boga y el armador, el mulato del Magdalena y el blanco del Rin.

El encuentro indispensable de los mundos, de las razas, de los contrarios que nos hacen, ha de ocurrir, so pena de que las aguas tornen a subir por su cauce y se deshaga la creación. Presentar Yuma es un milagro siempre. Reunir tres actores en plena madurez de fruto y lograr que ensayen es un portento. Nada digo del dinero. No vale la pena. Morimos por él, vivimos por ella, por la obra.




Y comparecieron los amigos; llegó el TICH con los refuerzos, los puntales de una construcción en paralelo. Como una hermana mayor, las manizalitas arribaron al fin de su arriscada loma y pusieron no una, dos obras, en la sala cercana de la Vargas Fu. “El Zorro y el Cazador” su más reciente montaje de teatro cómico japonés, Kiogen, con la mirada propia sobre esa tradición lejana y el rigor divertido de su puesta en escena, y “El Escondrijo”, que es la tradición propia de la violencia, puesta en la escena de una familia de tres monólogos desplazados.

El Escondrijo es el hilo del que pendemos al borde de la destrucción, la tabla que salva, el anhelo que suspira, el agujero desde donde resistimos en la dignidad y la esperanza. El monólogo madre abre con el relato de la pervivencia, de la resistencia que persevera en recuperar el nido, contra toda adversidad y penuria, sin desfallecer, sin mendigar. El valor de la mujer contrasta la mirada del padre, del hombre que perdió su familia salvando la vida y no la encuentra y no la ve, porque todo sigue igual y solo queda insistir, continuar. Y cierra el monólogo niña, la hija que encuentra su lugar en el mundo en el escondrijo juguetón que preserva la existencia, en medio de la barbarie civilizada que nos persigue para su consumo. Están allí los tres, están allí, pero…

Al zorro lo asiste el cazador o viceversa. La treta la trama el animal que es mito, símbolo de sagacidad y curiosidad, glotonería y alerta. El hombre es sereno. Cazador. Escasamente se preocupa por su bienestar futuro frente al tío poderoso; saborea sus buenas presas de zorro y atesora las pieles logradas. Entre tanto, el zorro teje, amarra, anuda para impedir la caza, para librar la especie, para eludir la trampa; en la que al final, sin poder evitarlo, va a caer pleno de placer. Con una coda, que yo creo que es manizalita: el zorro se libera y pelea. Me gusta este final; tiene sello propio. Tanta labor, tanto esmero en la trama, tal osadía para enfrentar ese cazador inamobible, tan seguro, tan tranquilo, no podía terminar desollada y con el pescuezo en la trampa. Como quiera que sea, la cuarta creación de comedia japonesa del TICH termina profiriendo divertida: ¡A correr, cazador, que no te enfrentas con un zorro sino con un espíritu!

Al Zorro asistió público insigne. El TICH convoca, ciertamente, y lo tiene bien merecido; no se ven todos los días en Bogotá trabajos de tan largo aliento, de tanta enjundia y perrenque, como se dice en la tierra de la exministra de cultura Patricia Ariza, que visitó nuestra sala cercana aquella tarde y quedó encantada con el “Zorro y el Cazador” y barrunto que algo también le quedó del espacio de la cercana creación.




Al poco llegaron el FORO TECNOLOGÍA Y TEATRO Y EL CONCIERTO DE GUASCA URBANA. Al foro lo animaron MARCELA MORA de Changua Teatro, PIEDAD JURADO del TICH y JONATAN CAMERO de la Vargas Fu. El tema no se agotó, pero dejó plantados varios asuntos. La tecnología como tema o como concepto o como herramienta para la creación. La aventura de Piafante y Marcela con la tecnología como motivo en sus obras y como recurso en los podcast y videos, fue presentada con calidez y seguridad que quedó expuesta a los asistentes. La opción de las proyecciones y otros lenguajes audiovisuales en la escena de los manizalitas, que expuso Piedad, dejó claro que la opción existe, es valiosa y no es ya cuestión del momento. Finalmente, Jonatan se adentró en el conocimiento del cerebro y su funcionamiento, develado con las herramientas de la tecnología actual y puesto al servicio de las artes y de los intereses particulares del teatro, en relación con sus procedimientos ancestrales y las formas de expectación.




Ya en la noche se llenó la gran sala cercana con treinta espectadores atraídos por la GUASCA URBANA de MICHELS MANCHEGO, que ha sido la revelación de la temporada, aunque ya nosotros sabíamos de las altas calidades del amigo y compañero de ficstorias, como músico, como narrador, como ser humano. Los títulos que componen el repertorio del concierto que Michels ha venido liando paciente durante los últimos años, y fueron la delicia de un auditorio atento, crítico, gozón, divertido por la picaresca, la agudeza de sus letras y la calidad de sus armonías, se organizaron en tres partes:

La primera parte muy política, con crítica ambientalista, antirracista, la llamó “Guasca mamerta” y tuvo: “El pueblito; La juntanza; El chiquero; Paraco; Mija la guahibiada; Salvemos el río Neusa; La loca del pati0”

La segunda parte, como postales de costumbres urbanas actuales, la “Guasca Urbana”, tuvo: “El afilador del barrio; La burrita del tío; Rebusque; A veces bajando”

La tercera parte, “Guasca animalista”, llena de humor traía: “La matica el bicho; Zurito de San Vitoco; Si la gallina; Jacinta, la perra gallinista; Mula malhablada.”

La guitarra del cantautor Manchego bogotano, de origen llanero, en el tablado de los Fufos, alcanza una lírica destacada, de belleza formal y contenido crítico muy vigente. El humor, la ironía, el verso, la rima, la sorpresa, los sucesos, los recuerdos, los espacios dibujados, los temas polémicos, políticos, cotidianos, las descripciones, la narrativa cantada, y la visión ética que podría decirse de un campesino nacido y crecido en la ciudad, son todas flores de una planta que se volvió pueblo, que se volvió cultura, que se volvió música y que Michels rumia para deleite de un público que ya se ve, empieza a seguirlo con hervor, como si fuera un puchero.




Y llegó TIRONETA TEATRO en su motocarro desde San Carlos Antioquia. Viaje épico, quince horas por entre tractomulas veinte o treinta veces más grandes que ellos, cargados de maticas y jabones, para regalos y ventas, de muñecos y ricas especies que compartieron sin reparos. Se les siente el ancestro, en el biombo, en los muñecos, en los colores, en el cuidado de cada cosita. Son minuciosos estos del arte campesino. Una pareja de titiriteros que no buscan empleo porque ya lo tienen, que lo que quieren es hacer su teatro de títeres, contar sus cuentos, hacer la vida, todo lo que cuesta tanto en esta república cicatera con el arte y más con el campo.

Las ideas vuelan en “Una Gata en la Ventana”, la obra de títeres en miniatura que presentaron en nuestro teatro en miniatura, porque el detalle cuidadoso, el gusto de las pequeñas figuras, el ánima que Juanita y Gustavo insuflan a sus muñecos, logran que creamos que la abuela y su gato están allí, y además los vemos en su devenir tiempo, por espacios primorosos, la casa, la alcoba, el barrio, como protectores de la familia, del territorio, de la identidad y de su gente.

En San Carlos hicieron un teatro de guadua en el Hogar Juvenil Campesino, un centro educativo de tradición religiosa que hace años se dio cuenta que había que educar en el campo y para el campo y que el teatro es la pedagogía de la existencia. Hoy son el centro de la cultura de ese pueblo azotado por todas las violencias. Son su esperanza. Y viven de ello, pero se ayudan con artesanías, rifas, apoyos, músicas, amigos, invitaciones a hablar de la historia, de la memoria, de la leyenda, de los gatos y las abuelas, de presentar su teatro crítico y político en un medio intolerante que han sabido domar con miel y muñecos, sin burocracia, sin pleitesías, a contrapelo, como buenos antioqueños.




Presagiando el cierre se presentó CURANDERO. Habíamos hecho dos funciones históricas días atrás. Una para los estudiantes de la asignatura Seminario de Comunicación, Educación III Línea de literatura de la maestría en Comunicación, Facultad de Educación de la Universidad Distrital, invitados por Paola Quintero, y la otra, en el centro cultural Compensar, un espacio con dos bellos teatros que empiezan hasta ahora a funcionar, al lado de uno de los pilones del espléndido trasmicable que sube a los habitantes rápido y cómodo a lo alto de Ciudad Bolívar.

La primera tuvo el más alto nivel de recepción que hayamos tenido con nuestra obra; la segunda, desde mi visión, fue lo contrario. Michels, el actor dice que no, que los adultos estaban atentos y los niños la vieron desde su interés. Él acierta, pero yo no me consuelo. Soy de la opinión que no era una obra para esa circunstancia y que el mismo público en otra situación habría aprovechado mejor CURANDERO. Queda el tema para un balance más detenido, faltan insumos para concluir, pero no puedo dejar de mencionar el siguiente caso.

Una señora mayor en silla de ruedas, entró con dos niñas a la función. De pronto pasadas dos terceras partes de la obra, escuché que la señora preguntaba fuerte, muy angustiada: “¿Dónde estoy? Si yo estaba en Bogotá, no en Medellín…¿Dónde estoy?” Los jóvenes de apoyo del teatro, rápido se hicieron cargo de la situación y retiraron del teatro con cuidado a la señora. Sus niñas estaban sentadas filas más atrás y pronto salieron a acompañarla. Estando afuera con la señora, alguno de los jóvenes que la atendieron, notó que ella tenía acento paisa y nos lo comentó cuando le preguntamos al terminar la función. La señora se había recuperado pronto y el suceso no había pasado a mayores, pero para Curandero, que ocurre en Guayabal, hoy barrio de Medellín, que huele a tabaco, que se ilumina con velas, que relata cosas de antioqueño viejo, que habla de yerbas y de rezos...

Todo son especulaciones, aunque el día anterior, nuestros más cultivados espectadores, maestrantes destacados, mencionaron que el olor, las texturas, el espacio, las luces, el personaje, todo les había recordado su infancia, el abuelo, la casa aquella donde crecieron. ¿Será posible? ¿Tendrá el teatro esa capacidad, como lo pensó Artaud?

Luego vinieron las funciones de temporada. En la primera tuvimos un joven espectador amigo que nos permitió convertirla en un ensayo, hasta que pensó prudente retirarse. En la segunda tuvimos la sala más llena que nunca. 28 espectadores jóvenes, estudiantes de distintos sexos de últimos grados de colegio, que al parecer recibieron sin dificultad la obra, se dieron besos húmedos y ruidosos, aplaudieron y se fueron.

Buen público tuvo esa vieja ficstoria, que Michels modula en cada temporada con variantes como el violín rasgado que uso en esta para cantar el gallinacito y otras licencias de la poesía escénica que nos permitimos cada tanto. A la semana siguiente, terminamos con dos funciones de Cortejos de Bruja que ya comentamos atrás, en las que Beatriz sigue descubriendo y construyendo ese personaje fluido y cambiante que ella ha hecho de Paula.




8- Recomendaciones para Es Cultura Local (Tomado del Formato Oficial)

Continuidad del apoyo a través de esta convocatoria.

Simplificación de los procesos formales.

Apoyo para establecer vínculos con colegios de la zona

Apoyo para divulgar en los medios.

 


[1] Es Cultura Local 4.0 buscaba “generar la ampliación, dinamización y desarrollo del ecosistema cultural y creativo de la localidad de La Candelaria, mediante el fortalecimiento y acompañamiento a los agentes de este territorio”.







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